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El Madrid vuelve al Bernabéu 28 días después: presión deportiva, ruido mediático y un examen para sus estrellas

El Madrid vuelve al Bernabéu 28 días después: presión deportiva, ruido mediático y un examen para sus estrellas

El último partido del Real Madrid en el Santiago Bernabéu fue la victoria ante el Rayo Vallecano el 12 de septiembre. Hace casi un mes. Desde entonces han pasado 28 días y muchas cosas, demasiadas en un conjunto blanco anclado a una tensión constante. Esta noche, contra el Villarreal, el equipo entrenado por Jose Mourinho intentará no perder cuerda con el liderato del Barça, ahora a seis lejanos puntos, y tratará de poner paz en un ambiente cada vez más tirante alrededor de sus estrellas: Mbappé y Vinicius. Ambos, veremos, podrían ser abucheados en el regreso a Chamartín.

«Ha sido ridículo lo que habéis montado. Si pitan a Mbappé, será una victoria para vosotros. Es vuestro objetivo», denunció Mourinho ayer, en la rueda de prensa celebrada en Valdebebas. La comparecencia del luso reflejó el momento en el que se asienta el equipo. El club trata de apagar fuegos, tilda de «mucha demagogia» la polémica con Mbappé durante el parón de selecciones, pone el foco en las intenciones de la prensa, insiste en lo perjudicado que ha sido por los árbitros, especialmente en el último derbi ante el Atlético, y protege, como así lo ha hecho Mourinho, a un vestuario donde el runrún sobre Mbappé es cada vez más pronunciado. Tal y como informó este periódico en el día de ayer, muchos compañeros no entienden el comportamiento del galo durante las últimas semanas y eso, junto a la derrota en el derbi, ha creado la primera fricción de la temporada.

Pero de puertas para dentro, el club tampoco está demasiado contento con lo que está viendo de Mbappé ni de Vinicius. Y tampoco con el devenir del equipo por el momento, claro, tras caer en La Cartuja y el Metropolitano. Mourinho tiene la confianza de la dirección del club, pero sus dos principales estrellas tienen los ojos de los máximos responsables sobre ellos, cada uno a su manera. De Mbappé no gustó que no criticara a los árbitros en la entrevista posterior al derbi madrileño, dejando un simple «son humanos» en plena campaña por el Balón de Oro. Tampoco convenció su nivel deportivo ante el Atlético, aunque sus goles en el resto de partidos evitan por ahora el debate futbolístico, y no cayó bien, aunque se respetó, el gesto con la camiseta de Ceuta en Elche.

El caso de Vinicius es diferente. El club no tiene ningún problema con el brasileño más allá del futbolístico. Se le renovó con una mejora de sueldo contundente y el nivel que ha mostrado durante las primeras semanas de la temporada dista mucho del que le llevó a pelear por el Balón de Oro. Una pelea, recordemos, en la que el Madrid se inmiscuyó a todos los niveles. No ha sido así ahora en el caso de Mbappé. El galo, que se ha sentido algo solo en esa lucha mediática, ha dado multitud de entrevistas antes de que se cerrara la votación, pero ha echado de menos la contundencia que el Madrid sí tuvo hace un par de temporadas con Vinicius.

La cercanía que creó aquella ausencia del Madrid en París cuando Rodrigo, y no Vinicius, ganó el Balón de Oro todavía se mantiene. El brasileño es querido por el vestuario y por los dirigentes y por eso la reacción a su mal momento ha sido de apoyo y no de castigo. Mourinho ha dejado caer que recuperará su mejor nivel siendo titular y jugando, y no estando en el banquillo, y aunque en el club valoran que Diomande podría darle descanso en algún partido hasta que el brasileño vuelva a su mejor versión, siguen confiando en él.

Octubre llega como un mes clave para poner tiritas o abrir del todo las heridas de un equipo que lleva dos años sin ganar nada. El Madrid jugará de forma consecutiva ante Villarreal, Roma (en Italia), Sevilla, Leipzig (ambos en el Bernabéu) y Barcelona, este último en el Camp Nou. Cinco encuentros, tres de Liga y dos de Champions, que señalarán el camino de esta primera parte de la temporada.

Un pequeño Everest al que el Madrid llega revuelto. «La dinámica que habéis creado conduce a eso (a los pitos a Mbappé)», señaló Mourinho, sin detallar dónde está el origen de esa dinámica: «¿La dinámica de quién? Prefiero no hablar. Mi esperanza es que el Bernabéu sea capaz de ser justo. Y para mí ser justo es ser inteligente, leer entre líneas y entender las dinámicas y los objetivos», dijo, y puso el foco sobre una parte del madridismo que, según él, se deja influenciar para pitar a los jugadores, por ejemplo a Vinicius. «Yo al madridismo puro y verdadero le respeto, pero me hace mal al corazón la gente que, probablemente influenciada por muchos de vosotros, no ayuda a Vinicius», relató el portugués, haciendo una división entre unos aficionados y otros.

28 días y varias polémicas después, el Madrid volverá al Bernabéu. Será, además, justo después de que el Barça se enfrente al Getafe en el Camp Nou. Más presión en un contexto de tensión.


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