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Al menos 48 muertos en una brutal guerra entre facciones de las FARC: temen que haya menores entre las víctimas

Al menos 48 muertos en una brutal guerra entre facciones de las FARC: temen que haya menores entre las víctimas

La violencia vuelve a golpear con fuerza a Colombia.

Al menos 48 personas han muerto en un enfrentamiento entre dos grupos armados ilegales vinculados a las disidencias de las FARC en una zona selvática del departamento de Guaviare, en el centro-sur del país, según han informado este jueves fuentes militares.

La cifra convierte el episodio en una de las matanzas más graves registradas este año en el conflicto armado colombiano.

Y existe además un elemento especialmente preocupante: las autoridades temen que entre los fallecidos pueda haber menores de edad reclutados por estas organizaciones.

Una guerra dentro de las propias disidencias

Los combates no enfrentaron al Ejército colombiano con la guerrilla. Se trata de una batalla interna entre dos de las principales facciones surgidas tras la desmovilización de las FARC en 2016.

Por un lado están las fuerzas del Estado Mayor Central (EMC), dirigidas por Néstor Gregorio Vera, alias "Iván Mordisco", considerado actualmente uno de los hombres más buscados de Colombia.

Frente a ellos combatían integrantes del Estado Mayor de Bloques y Frente (EMBF), liderado por Alexander Díaz Mendoza, alias "Calarcá". Ambos grupos mantienen desde hace meses una feroz disputa por el control territorial de varias zonas estratégicas del sur del país.

La lucha por el control de la selva

Según la información facilitada por el Ejército, los enfrentamientos ocurrieron entre el grupo Armando Ríos, vinculado a "Iván Mordisco", y la estructura Isaías Carvajal, afín a "Calarcá".

El escenario del combate fue una zona de difícil acceso en el departamento de Guaviare, un territorio situado entre la Amazonía y la Orinoquía colombiana. Durante décadas esta región ha sido uno de los principales bastiones de la antigua guerrilla de las FARC.

Tras el acuerdo de paz firmado en 2016, numerosas disidencias ocuparon los espacios abandonados y continuaron financiándose mediante actividades ilegales como: el narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión y el control de rutas estratégicas en plena selva. "Habría presuntamente 48 cuerpos sin vida"

La magnitud de la tragedia ha obligado a poner en marcha una operación especial.

El Ejército colombiano explicó que la información inicial fue facilitada por líderes comunitarios de la zona. "De acuerdo con la información entregada por líderes comunales de la zona, habría presuntamente 48 cuerpos sin vida en el lugar", señalaron las autoridades militares.

La recuperación de los cadáveres se presenta especialmente complicada debido a la ubicación remota donde ocurrieron los combates.

Las autoridades han coordinado una operación con la Gobernación del Guaviare, el Ayuntamiento de San José del Guaviare, la Defensoría del Pueblo y la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA para facilitar la extracción de los cuerpos.

El temor a que haya menores muertos

Uno de los aspectos que más alarma ha generado es la posibilidad de que algunas de las víctimas sean menores reclutados por los grupos armados.

El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez Suárez, reconoció públicamente esa preocupación. "El crudo enfrentamiento criminal habría causado múltiples víctimas fatales, correspondientes presuntamente a integrantes de estos grupos armados ilegales, entre los cuales podría haber menores de edad", afirmó.

El reclutamiento de niños y adolescentes sigue siendo uno de los grandes problemas que arrastra el conflicto colombiano, especialmente en regiones rurales donde las organizaciones armadas mantienen una fuerte presencia.

Una región atrapada por la violencia

La matanza vuelve a poner el foco sobre Guaviare, una de las zonas más complejas del país. Pese al acuerdo de paz firmado hace una década, el control territorial de amplias áreas continúa en manos de grupos armados ilegales que compiten por recursos, rutas de narcotráfico y poder local.

Y no es un caso aislado.

En enero de este mismo año, otro enfrentamiento entre facciones disidentes en la misma región dejó ya 26 muertos. Ahora la cifra prácticamente se duplica.

Y vuelve a mostrar que, diez años después del histórico acuerdo con las FARC, algunas zonas de Colombia siguen atrapadas en una espiral de violencia que parece lejos de terminar.

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