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La indignación del Real Madrid con el "bochorno" organizativo de la Final Four que no ayuda a su futuro en la Euroliga

La indignación del Real Madrid con el "bochorno" organizativo de la Final Four que no ayuda a su futuro en la Euroliga

Escuece en el Real Madrid la final perdida en el OAKA. La resaca del lunes es una mezcla de indignación y de orgullo reivindicativo, y no sólo por la muestra de coraje: también se trata de poner en valor la exhibición baloncestística de los de Scariolo ante el Olympiacos que le dejó a un palmo de la 12ª Euroliga.

Pero tardará el Madrid en olvidar las emociones experimentadas en Atenas. La expedición, con Florentino Pérez a la cabeza (el presidente no viajó, por ejemplo, a la final de Copa en Valencia), regresó a España el mismo domingo de madrugada, pero lamiendo aún las heridas de todo lo vivido. La sensación es de "bochorno" organizativo por los numerosos problemas, especialmente en con las entradas de los aficionados: incluso muchas de las familias de los jugadores, que fueron arrinconadas en la parte alta del OAKA. No habrá queja pública ni oficial, pero están en la misma línea que Fenerbahçe y Valencia Basket en este sentido. No pueden entender en el club blanco que una competición que busca la excelencia para emparejarse con la NBA ofrezca semejante espectáculo en lo que debe suponer su escaparate al mundo.

Para más inri, el remate fue el arbitraje sufrido. En el repaso de la final había mucha rabia por las decisiones en el desenlace, tan flagrantes que ensuciaron el espectáculo. "Las sensaciones son malas", deslizan. Porque, aquí está la clave, el gran asunto por resolver para la sección es su continuidad en la Euroliga: el Madrid es el único club con licencia fija que no ha comunicado su decisión por el momento (tiene hasta el 30 de junio), deseoso de ser parte de la NBA en su llegada al continente. En Atenas, Chus Bueno, el nuevo CEO, habló de conversaciones y se mostró optimista con un acuerdo. "Son uno de los fundadores. Es importante para ellos y es el mejor lugar en el que estar ahora mismo. Hay que esperar todo lo que se pueda", comentó, poniendo el comienzo de junio como límite. Sin embargo, según ha podido saber este periódico, lo sucedido en la Final Four no ha ayudado al Real Madrid en su acercamiento.

La parte deportiva también se valoró, aunque en positivo. Hubo momentos en los que el Olympiacos estuvo realmente contra las cuerdas y esa competitividad extrema contra todas las adversidades es el mayor botín que se lleva Scariolo para lo que está por venir. Porque el día después, con los tres pívots lesionados (el panorama en el avión incluía a Tavares y Alex Len con muletas y Garuba en silla de ruedas), no va a resultar sencillo.

A largo plazo, el Real Madrid se prometió revancha. "Quiero que todos se acostumbren a esto porque vamos a volver y ganar la Euroliga", desafió Hezonja. Pensando en el curso que viene, y contando que el propio croata se mantenga en la plantilla (tiene una cláusula de salida hacia la NBA en su contrato), hay asuntos por resolver. Sin Garuba para un buen puñado de meses (ayer, tras las pruebas, se confirmó la rotura total del tendón de Aquiles) y con Izan Almansa poniendo rumbo a la NCAA, al Madrid le harán falta cupos nacionales. Y no hay tantos en el mercado. Jaime Pradilla es el nombre señalado en rojo en los despachos. También hay que tener en cuenta la edad de algunas de las piezas. Campazzo (35), Llull (38), el propio Tavares (34)... Trey Lyles, que sale reforzadísimo de la Final Four, aseguró en la previa que en su mente está continuar, pero propuestas no le van a faltar al canadiense. Con Chuma Okeke hay opción de ejecutar un año más de contrato... El mercado blanco va a resultar interesante.

Pero antes hay que resolver lo inminente, con mucho que parchear, porque los playoffs de la ACB arrancan en una semana y se han convertido en el único asidero de éxito de un club para el que quedarse en blanco es pecado mortal. Porque, más allá del "orgullo", la realidad de la temporada de Scariolo son tres finales perdidas. Cada una con sus propios matices, pero hace 16 años que no termina de vacío.

El Real Madrid, que ya se reforzó con el gigante turco Omer Yurtseven, va a volver a intentar fichar otro pívot. Porque en la competición doméstica, además de las bajas y el cansancio acumulado de una temporada agotadora, tiene que descartar a uno de los tres extracomunitarios para cada envite. Y no va ser nada sencillo ni agradable tener que elegir entre Lyles, Okeke y Deck para encarar unas eliminatorias que arrancarán al mejor de tres contra Bilbao Basket, La Laguna Tenerife o Unicaja. Pero el mercado no está nada fácil. El timing es fatal y no hay demasiadas opciones.

Más complicado será lo siguiente, siempre con factor cancha a favor del Madrid gracias a su sólida temporada regular, a la que le quedan dos trámites: este miércoles en el Palacio contra el Baskonia y el viernes a las 18.00 en Manresa. Con muchas cosas por resolver en la liga, en semifinales puede aparecer perfectamente el Barça, el Baskonia, el feroz UCAM Murcia o incluso el Valencia Basket, que no tiene seguro acabar en segunda posición. Los taronja, pese a las últimas victorias sobre ellos, son, de puertas para adentro, el rival más temido.


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