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Diomandé salva una noche de nervios en la que Vinicius fue expulsado y el Madrid sufrió ante el Villarreal

Diomandé salva una noche de nervios en la que Vinicius fue expulsado y el Madrid sufrió ante el Villarreal

La ansiedad gobierna el Bernabéu y Chamartín es puro nervio. Lo vive así Jose Mourinho, enérgico y protestón, corriendo desbocado hacia Vinicius tras marcar el brasileño el que parecía el tanto de la sentencia. Lo vive así la grada, con algunos abucheos a su equipo, algunos aplausos y muchos cánticos contra el arbitraje... Algo de todo en una noche de eliminatoria, de primavera, de un equipo que ya juega con la soga al cuello y que se sostiene, así lo piensa, contra todo y contra todos. Ganó el Madrid al Villarreal gracias a un gol de Diomandé y fue expulsado Vinicius, primero suplente, por agarrar del pelo a Saliba en una jugada.

Es la ansiedad y los nervios del tiempo, con dos temporadas sin títulos en un Madrid acostumbrado a la gloria. La ansiedad y los nervios de la Liga, escapándose a seis puntos en pleno otoño. La ansiedad y los nervios por el rival, observando el madridismo a un Barça guapo, limpio y bien vestido. El Madrid, mientras, ansioso y errático, se analiza en el espejo de su propia identidad. Y de momento, para su desgracia, no se termina de encontrar.

Después de un parón eterno, Mourinho sentó por primera vez a Vinicius y le entregó el carril izquierdo a Diomandé. Sentó también a Cucurella, Dumfries, Bernardo Silva y Brahim, estos dos últimos futbolistas de toque, del poco toque que hay ahora mismo en la plantilla blanca. No hubo abucheos antes del pitido inicial, pero sí durante el duelo.

Ante un Villarreal construido sobre la obsesiva idea de Iñigo Pérez de controlar y dominar con balón cada milímetro del césped, los de Mourinho lo tuvieron difícil para descansar con la pelota. Intentaron ser lo que les pide el cuerpo, sus virtudes y defectos: rápidos y verticales en ataque. Ahí apareció el pie derecho de Trent para servir las mejores opciones de la primera parte, pero Mbappé, en las dos más claras, no atinó.

En el seis, el francés definió al palo, con la zurda y de volea, un servicio de Carreras tras un buen centro de Güler. Y en el 20, después de una gran asistencia de Trent a la espalda de los centrales del submarino, el galo recortó a Navarro y, cayéndose, se encontró con Gulacsi al rematar forzado.

A partir de ahí el Villarreal controló más el choque y el partido derivó en un quiero y no puedo madridista. En la ansiedad y, ahí sí, los pitos que acompañaron al equipo camino de los vestuarios. Mourinho y la grada se enzarzaron con el colegiado, Díaz de Mera, y la noche perdió fútbol. Una falta a Diomandé y luego otra a Güler enfurecieron a la grada, que cantó «Negreira sigue pitando». De nuevo, el Madrid, impotente con balón, se centraba en otros focos mientras la Liga, lo más importante, se escapaba en octubre.

Sobre el césped, Diomandé estuvo voluntarioso pero fallón, Bellingham desaparecido y Mbappé irregular. Y en el centro del campo, el núcleo neurálgico de un equipo y de todos los problemas del Madrid, la dupla Tchouaméni-Valverde volvió a no funcionar. No se complementan, no dominan con balón ni pausan el juego. Cada uno de ellos necesitaría a otra pareja de baile para brillar. Lo intentó Güler, alineado a la derecha pero cayendo al centro por necesidad, y lo leyó Mourinho tras el descanso, escorando más a Valverde hacia la derecha , y situando al turco al lado de Tchouaméni.

No fue el único cambio, porque en el 51, pronto, por necesidad, el portugués dio entrada a Vinicius, con algún abucheo desde la grada pero levantando al público en su primera jugada. El técnico retiró a Trent y situó a Valverde en el lateral por primera vez este curso. Y sirvió. Vinicius tuvo varias jugadas eléctricas y Valverde, con una buena arrancada, asistió a Diomandé para que el marfileño definiera cruzado ante Gulacsi y calmara las aguas.

El tramo final tuvo de todo. Mourinho vio la amarilla por protestar y en el minuto 70 Vinicius marcó el 2-0 que sentenciaba el duelo tras una extraordinaria arrancada de Bellingham por la izquierda. Delirio colectivo en el Bernabéu, carrera de Mourinho por la banda para celebrar con su hijo pródigo y revisión de VAR. Resulta que el brasileño había tirado del pelo a Saliba durante la jugada. Gol anulado, expulsión y enfado monumental del entrenador, los jugadores y el público. La tuvo Gerard en el 87, sufrieron los blancos, pero ganaron para seguir a seis puntos del líder.


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