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El año que cambió a Jódar: un ex entrenador de Nadal, las reuniones con su padre y su "seriedad nunca vista" en la Universidad de Virginia

El año que cambió a Jódar: un ex entrenador de Nadal, las reuniones con su padre y su "seriedad nunca vista" en la Universidad de Virginia

Hace justo un año, Rafa Jódar ocupaba el puesto 671 del mundo y lamentaba una derrota en el challenger de Tyler, Texas, un torneo tan modesto que no instala gradas ni mantiene página web oficial. Este martes (sobre las 16.00 horas, Eurosport), ya en el puesto 23 del ranking ATP, juega los cuartos de final de Roland Garros en la Philippe-Chatrier contra Alexander Zverev. Aquí sí hay gradas e incluso web. El contraste es tan delirante que merece una explicación.

El resumen es que pasó un año estudiando Economía en la Universidad de Virginia, compitiendo en la liga universitaria NCAA, y apenas podía participar en competiciones menores en Estados Unidos cuando no había clases. Pero ¿qué hacía Jódar en la universidad? Ya había sido campeón del US Open junior, conocía a entrenadores de renombre, le cortejaban las marcas comerciales; ya tenía abiertas las puertas al profesionalismo.

Pero tanto él como su padre estaban convencidos de que ese año en la universidad completaría una formación aún inconclusa, y así fue. «Esa etapa me ayudó mucho a desarrollarme como persona y también a convertirme en mejor jugador. Fueron meses muy importantes en el proceso», comentaba Jódar la semana pasada sobre un camino insólito -el suyo- para ascender a la élite. No fue miedo; no era estudiar una carrera por si el tenis fallaba. No fue desconocimiento. Fue la certeza, compartida por padre e hijo, de que era mejor crecer lejos de los focos de los Grand Slam y los Masters 1000. Hubo quienes insistieron a ambos en que se hiciera profesional. Hubo llamadas, reuniones... y nada.

La convicción de su padre

Para comprender la historia hay que remontarse un año más, a la primavera de 2024. Como jugador del Club de Tenis Chamartín de toda la vida había sido campeón de España júnior y la Federación Española de Tenis le quiso impulsar a la cima. En cuanto acabó los exámenes de Bachillerato en el IES Rafael Frühbeck de Burgos de Leganés, dejó Madrid y se instaló en Sant Cugat, cerca de Barcelona, para entrenar en la prestigiosa academia BTT bajo las directrices de Francis Roig, exentrenador de Rafa Nadal.

«Vivía junto al resto de jugadores jóvenes en una casa que tenemos alquilada y cada día se subía a la furgoneta como uno más. Le asignamos un entrenador, Harrison Lambe, un joven australiano formado por nosotros, bajo la supervisión directa de Francis. Y junto a él hizo octavos de final en Roland Garros júnior, ganó en Rockhampton en su categoría de edad, llegó a cuartos en Wimbledon junior y, al final, se alzó con la victoria en el US Open júnior», recuerda Jordi Vilaró, director de la academia BTT, que añade: «Era delgado, pero ya tenía buenas cualidades físicas, pegaba muy bien y muy limpio, y sobre todo era muy sólido. Los juniors suelen tener muchos altibajos y él no los tenía».

Por eso, desde la academia catalana lo intentaron todo para que comenzara a participar en los grandes torneos. «Junto a Francis Roig y Javier Soler, director deportivo de la Federación, hicimos varios intentos de convencer al padre para que apostara por el mundo profesional. Incluso Francis viajó a Madrid para reunirse con él. Pero tenía muy claro que su hijo iría a la universidad y no hubo manera de hacerle cambiar de opinión», cuenta Vilaró, que a finales de 2024 tuvo que despedirse de Jódar. Al final, adiós al circuito ATP: se marchaba a la Universidad de Virginia.

La vida universitaria

«Rafa se unió a nosotros en enero de 2025. Nos habíamos conocido en el US Open júnior que ganó y ya teníamos buena relación. Entró a vivir en la residencia de tenistas con nueve compañeros de equipo y pasaba con ellos su tiempo fuera de la pista», narra Brian Rasmussen, entrenador de Jódar en Virginia, con quien mantiene una estrecha amistad. Tanto que en el pasado Open de Australia viajó a Melbourne para sentarse junto a su padre en el palco. Al español le pusieron como compañero de habitación al coreano Kim Jangjun y entre sus compañeros también estaban los estadounidenses Roy Horovitz, Keegan Rice o James Hopper. De momento ninguno de ellos ha debutado en ATP.

¿Ya era tan bueno Jódar cuando llegó?
En los primeros meses le ayudamos mucho con su condición física y su saque. Luego fue añadiendo más variedad a su juego. Pero ya llegó con las herramientas necesarias para ser un muy buen tenista. Creo que aquí se adaptó a la intensidad de jugar ante grandes públicos, porque la NCAA suele despertar mucho interés. Lo mejor que tenía era que siempre lo daba todo en la pista. Tenía una seriedad que nunca había visto a su edad. Nunca tuve que pedirle que se esforzara más.

Rasmussen confiesa que una de las cosas que más le asombraron del español fueron sus notas. «Hizodos semestres increíbles. Viniendo de fuera y con el tenis, en su primer año mantenía un expediente de 3,5 sobre 4 en el sistema Grade Point Average (GPA), es decir, sacó sobresaliente en casi todas las asignaturas. Dedicaba gran parte de su tiempo a ser el mejor estudiante posible. Era muy importante para él y para su familia», concluye Rasmussen sobre el chico que el año pasado competía por ser el Rookie of the Year de la NCAA -y lo fue- y hoy disputa los cuartos de final de Roland Garros.


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