El Barça de Hansi Flick aún sabe muy bien cómo remar a contracorriente. Por mucho que el Rayo lograra ponerse por delante pronto con un gol de Sergio Camello y fuera, tras ser remontado, capaz también de apretar de nuevo las cosas.
Pero un doblete de un Raphinha que parece haber recuperado la versión tan demoledora que mostró hace un par de temporadas, otro de un eléctrico Lamine Yamal y un tanto en propia puerta de Lejeune, fueron demasiado para el Rayo.
El triunfo por 5-2 le permite mantenerse en lo más alto de la tabla por mucho que perdiera la solidez defensiva mostrada en los dos primeros encuentros de Liga. Algo que al técnico, alemán, seguro, no le hizo ni pizca de gracia, por mucho que haya repetido una y otra vez que habrá que esperar al parón para ver la mejor versión de su once.
El Rayo arrancó el duelo tremendamente combativo, dispuesto aparentemente a apretar la salida de balón del Barça desde el primer minuto. Pasados los primeros compases, no obstante, los azulgrana monopolizaron a la práctica el esférico, cercando la portería rival en un intento de abrir la lata por la vía rápida.
Pese a su esfuezo, el que acabaría por inaugurar el marcador sería el conjunto visitante, con una fulgurante acción de Álvaro García, en la que dejó en evidencia a Koundé, y que Sergio Camello aprovechó para enviar el balón al fondo de la red. Lejos de dejarse amedrentar, los de Flick dejaron muy claro que saben aún muy bien como sobreponerse a la adversidad.
A la postre, necesitaron solo un par de minutos para volver a ponerse por delante en el marcador. Ese fue el tiempo que transcurrió entre la igualada, anotada por el siempre correoso Raphinha, capaz de marcharse de su marcador con un impecable regate tras pase de Espart, y el 2-1, que llegó tras un gran disparo, prácticamente a la escuadra, de Lamine Yamal, muy activo a lo largo de los primeros 45 minutos, justo después de que los suyos protestaran un posible penalti por mano.
En el ocaso del primer tiempo, Koundé estuvo a punto de hacerse perdonar por el fallo del tanto rival enviando al fondo de la red un disparo de Gordon rechazado por Cárdenas, pero la acción fue invalidada a instancias del VAR por fuera de juego. Antes, eso sí, el conjunto vallecano trató de poner otra vez las tablas en el marcador, pero sus mejor opción, un disparo lejano de Bouaré, que murió en las manos de Joan García.
Tras el descanso, a decir verdad, no tardó demasiado en llegar el tercer tanto para los locales. Aunque, en este caso, quien envió el balón al fondo de su propia portería fue Lejeune. El central, en su intento de despejar un centro de Gordon con el que Raphinha ya estaba relamiéndose, acabó por batir a su portero.
Camello, apenas unos minutos después, volvió a apretar las cosas con su segundo tanto de la velada para poner el 3-2. Envalentonados, los visitantes rozaron la igualada en una jugada en la que el portero azulgrana dio una de cal y una de arena. Para evitar males mayores, Flick movió el banquillo para dar entrada a Rodri y Fermín.
Una pareja de genios
Pero tuvo que ser Raphinha, a pase de nuevo del inglés, quien se encargó de poner el 4-2 en el marcador para sofocar cualquier conato de rebelión de un Rayo que, pese a todo, aún tuvo una buena ocasión para volver a meterse en el duelo.
Su mejor opción, un tiro de Nteka que acabó en manos del portero local. Lamine Yamal, cuando el duelo moría, en cambio, no perdonó la opción de cerrar la manita con una jugada que le permitió a su vez exorcizar todos los demonios que algunos querían ver rondando su figura.