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Alcaraz vuelve siendo Alcaraz: derrota a Safiullin en primera ronda del US Open y deja atrás su larga lesión

Alcaraz vuelve siendo Alcaraz: derrota a Safiullin en primera ronda del US Open y deja atrás su larga lesión

La incertidumbre se leía en la mirada de Carlos Alcaraz cuando entró en la pista central del US Open sin conceder una sonrisa, con la concentración de las finales, lejos de su habitual relajación en las primeras rondas de un Grand Slam. 138 días después, este lunes volvía a jugar al tenis. 138 días después volvía a competir, a exigir el máximo a su cuerpo, a golpear con todo. Ni él mismo sabía qué iba a pasar, como reconocía su propio equipo durante el calentamiento, aunque él confiaba. Tanta paciencia para recuperarse de su lesión en la muñeca derecha, tantos días de reposo, tantos entrenamientos mesurados, tanta precaución debían permitirle disfrutar sin dolor, sin siquiera tener que pensar en él. Y esa fue la mejor noticia de su victoria ante el ruso Roman Safiullin, por 6-4, 6-4 y 6-4.

Más allá de vestir una malla protectora, Alcaraz pudo olvidarse de su larga lesión y ganar su partido de regreso con cierta comodidad. Hubo tensión en el rostro del español, en sus gestos, en sus celebraciones, pero no hubo molestia alguna. Ni una vez se tocó la muñeca derecha, ni mucho menos hizo alguna mueca.

Durante dos horas y 21 minutos golpeó la bola con su raqueta una y otra vez, de todas las maneras posibles, sin problema alguno. Quedan muchos pasos en su evolución y queda mucho para considerarlo candidato al título en este US Open, pero el camino es el correcto. Lo que venga ahora, que venga.

Menos velocidad en el saque

Si Safiullin preocupaba como rival para el regreso, tampoco había motivo para ello. El ruso fue cuartofinalista en Wimbledon hace unos años -cuando ganó al propio Alcaraz- y llegó a rondar los 50 mejores puestos del ranking ATP, pero el año pasado sufrió una complicada lesión de cadera y, desde entonces, sus movimientos son lentos. Se presentaba como una trampa, y nada más lejos de la realidad. Un Alcaraz falto de ritmo se encontró con un adversario en condiciones aún peores y sufrió lo justo. El actual número dos del mundo apenas necesitó arriesgar en sus intercambios para dominarlos, dejó correr su derecha para imponerse cuando lo consideró y en ningún momento estuvo exigido de revés. Desde su primer break, la posibilidad de la derrota siempre estuvo lejos, y también la necesidad de un sobreesfuerzo. Incluso en el último juego, con todo ya decidido, se liberó de la presión, dejó una volea de fantasía y lanzó su dedo índice a la oreja, eufórico, para volver a sentir la adictiva admiración del planeta.

Si Alcaraz sufrió, fue en un único aspecto: su saque. La rigidez propia de la inactividad se notaba en su servicio, y cada juego con él le exigía mucha concentración. Aunque su porcentaje de primeros saques fue bueno -acabó en un 70%-, podía meterse en problemas porque, de manera inevitable, le faltaba velocidad. Su media en los primeros fue de 180 km/h, cuando antes de la lesión se acercaba a los 200 km/h.

Gracias a ello, Safiullin le arrebató una rotura al principio del segundo set y le obligó a la remontada, pero no pudo sacar más provecho: de las otras cinco bolas de break de las que disfrutó, Alcaraz no le concedió ni una. En los partidos que vendrán, el español deberá ir incrementando la potencia, pero poco a poco. Como prometió, no ha cambiado sus golpeos -ni la derecha ni el saque-: sigue siendo él mismo. Únicamente necesita más rodaje.

"He tenido dudas"

"Han sido meses muy duros, pero estoy muy contento de estar aquí, de competir de nuevo. Echaba de menos el público y la competición y estoy realmente feliz", aseguró el hoy número tres del mundo al acabar el partido antes de aceptar algún problema: "Durante el partido he tenido dudas. No sabía qué pasaría si tenía que jugar cuatro o cinco sets. Pero he intentado centrarme en disfrutar, en hacer mi juego, en dejarme ir. Físicamente me he encontrado bien y eso es muy bueno".

Su próxima oportunidad para mejorar será el miércoles en segunda ronda ante un adversario, el portugués Jaime Faria, que podría resultar más correoso que Safiullin. Verdugo en primera ronda del estadounidense Jenson Brooksby -tuvo lío con el público local, con quien se llegó a enfrentar-, su juventud y competitividad obligarán al español a un mayor empeño para alcanzar la victoria, aunque nada que no pueda hacer.



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