Economía

Volkswagen se envuelve en la bandera europea y pide apoyo político para replicar el caso de éxito de España

Volkswagen se envuelve en la bandera europea y pide apoyo político para replicar el caso de éxito de España

El Grupo Volkswagen quiere convertir la defensa de la industria europea en una responsabilidad compartida entre las empresas y los gobiernos. La multinacional alemana ha presentado en París la iniciativa ‘For Europe’, con la que reclama una mayor coordinación entre las autoridades políticas y el sector privado para acelerar la transformación del automóvil y reforzar la competitividad del continente frente a la presión de los mercados globales. El movimiento coincide con la aplicación del mayor programa de transformación de la historia del fabricante con la supresión de 100.000 empleos , que busca adaptar sus estructuras a un escenario de mayor competencia y exigencias de rentabilidad.

“Las crisis geopolíticas y la presión competitiva global, que crece a gran velocidad, exigen a Europa —igual que nos lo exigen al Grupo Volkswagen— avanzar más rápido e impulsar el cambio con determinación”, ha afirmado Oliver Blume, consejero delegado del grupo, durante la presentación de la iniciativa, celebrada el domingo 11 de octubre, en vísperas de la apertura del Salón del Automóvil de París.

El directivo sostiene que Europa dispone de los recursos industriales, tecnológicos y de innovación necesarios para mantener su posición económica, pero advierte de que debe aprovecharlos mejor. “La competitividad es una responsabilidad compartida: las empresas tienen que poner de su parte y los responsables políticos deben crear las condiciones marco adecuadas”, ha señalado Blume, que reclama decisiones sobre el contenido europeo de los productos, la normativa de emisiones de CO₂ y las relaciones comerciales con China.

La compañía vincula esta petición a una agenda industrial que combine el desarrollo de tecnologías propias, la fabricación en Europa y unas reglas que favorezcan la creación de valor en el continente. En concreto, defiende un marco regulatorio que incentive la producción europea, facilite el crecimiento de la movilidad eléctrica y garantice una competencia internacional en condiciones equitativas.

Casi 150.000 pedidos para los eléctricos urbanos

El principal argumento de Volkswagen para demostrar que la transformación industrial europea puede traducirse en productos competitivos es la nueva familia Electric Urban Car Family. La compañía reunió por primera vez en París los cuatro modelos de producción que integran esta gama: el Volkswagen ID. Polo, el Volkswagen ID. Cross, el Škoda Epiq y el CUPRA Raval. En conjunto, habían recibido cerca de 150.000 pedidos de vehículos en el momento de la presentación que se fabrican entre las plantas de Seat de Martorell y la de Volkswagen de Pamplona.

De los 150.000, unos 50.000 corresponden al VW ID. Polo, fabricado en Martorell junto al Cuora Raval. La cifra está por encima de las previsiones iniciales del grupo, poniendo en aprietos a las fábricas, y constituye uno de los datos más relevantes del mensaje que quiere trasladar a las autoridades europeas: existe demanda para una nueva generación de vehículos eléctricos desarrollados y fabricados en el continente. La familia se apoya en una base tecnológica común y en la cooperación entre marcas para contener costes y aprovechar las economías de escala, sin renunciar a diseños y posicionamientos comerciales diferenciados.

Más del 80% de los componentes y tecnologías de los cuatro modelos son compartidos. La producción se reparte entre las plantas españolas de Martorell (Barcelona), donde se fabrican los modelos de CUPRA y Volkswagen asignados a esta instalación, y Pamplona (Navarra), que participa en el despliegue industrial de la gama. Esta arquitectura permite al grupo distribuir inversiones y conocimientos entre sus marcas y concentrar recursos en una plataforma destinada a ampliar el acceso a la movilidad eléctrica.

“La Electric Urban Car Family demuestra lo que significa ‘For Europe’ en la práctica: coches atractivos, desarrollados y fabricados en Europa, que la gente realmente quiere”, ha defendido Thomas Schäfer, máximo responsable de la marca Volkswagen y del Brand Group Core. El directivo sostiene que competitividad, fortaleza industrial y electrificación pueden avanzar conjuntamente.

La apuesta también responde a la necesidad de reducir la complejidad de los productos, los procesos y las estructuras del grupo. Volkswagen quiere extender el uso de plataformas, arquitecturas y módulos compartidos, reducir duplicidades y aprovechar la inteligencia artificial en el desarrollo de hardware y software para acortar los plazos de lanzamiento. El objetivo es llevar las innovaciones al mercado con mayor rapidez y mejorar al mismo tiempo la rentabilidad.

476.400 trabajadores y 55 fábricas en Europa

La dimensión industrial del grupo explica la relevancia de su llamamiento. Volkswagen contaba en 2025 con 476.400 empleados en Europa, alrededor del 72% de su plantilla mundial, y disponía de 55 plantas repartidas por 16 países. El continente constituye, además, su principal mercado: el grupo entregó allí 3,94 millones de vehículos, el 44% del total mundial, y alcanzó una cuota de mercado del 25% en todas las tecnologías de propulsión y del 27% en los vehículos completamente eléctricos.

Su red europea de proveedores también representa una pieza fundamental de esta estructura, con un volumen anual de compras superior a los 100.000 millones de euros. Siete de sus diez mayores proveedores son europeos.

Sin embargo, la defensa de esta base industrial llega en plena transformación interna del fabricante, que persigue crear estructuras más competitivas y ajustar su organización a las nuevas condiciones del mercado. La compañía pretende combinar la reorganización de sus operaciones y la disciplina inversora con el desarrollo de nuevos productos, en un contexto marcado por la electrificación, la competencia internacional y las tensiones geopolíticas.

Arno Antlitz, director financiero y operativo del grupo, ha defendido que el objetivo es proteger las fortalezas de Volkswagen y asentarlas sobre una base financiera más sostenible. La multinacional no plantea abandonar la innovación, sino concentrar sus inversiones y aprovechar mejor su escala, su cartera de marcas y sus tecnologías compartidas.

El mensaje de ‘For Europe’ es que ese esfuerzo empresarial necesita también un marco político que permita competir en condiciones adecuadas. Volkswagen reclama avanzar en la definición de las reglas industriales y comerciales que determinarán el futuro del automóvil europeo, al tiempo que reivindica su compromiso con el continente como centro de producción, innovación y empleo.

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